sábado, 21 de enero de 2017

El Cantamisa.



Se llama así al acto de cantar su primera misa un sacerdote. Cuando esto ocurría en Joarilla, como en otros pueblos, era una gran fiesta. Y no sólo lo celebraban los familiares y amigos, sino todos los vecinos y muchos forasteros.
En aquella época, hace 50 o 60 años, a cualquier acto religioso se le daba mucha importancia. Y este era uno de ellos. Se valoraba el que un hijo del pueblo llegase al sacerdocio o fuese religioso.
La celebración de su primera misa revestía gran solemnidad, era cantada y el nuevo sacerdote estaba acompañado de otros muchos compañeros. Uno de los momentos más llamativos era el besamanos. Al finalizar la misa todos los asistentes pasaban por el presbiterio para besar sus manos.
Y, aparte de otras cosas, en Jorilla y otros pueblos tenían la costumbre de llevar en andas al nuevo sacerdote desde el domicilio de sus padres hasta la iglesia, bajo un arco hecho de ramas y flores, como podemos ver en las imagenes.
Solían hacerlo los mozos, de la quinta del nuevo sacerdote. En este caso les tocó a Habilio y a Pepe, al menos son ellos los que se ven, en la primera foto, en la parte delantera de las andas. En la otra imagen es Nano, el que cantaba o decía su primera misa, acompañado de sus padres.
Nano era el hijo del señor José el herrero, que estudió y se ordenó sacerdote en Argentina.
Después de la misa no faltaba la invitación a tomar dulces a todos los asistentes, y familiares y amigos se reunían para el banquete.



sábado, 14 de enero de 2017

La imagen de hoy: D. Onofre, maestro de Joarilla. Año 1900.


En el centro de la imagen y arriba, D. Onofre con sus 44 niños. Año 1900.
Esta foto  es, tal vez,  la más antigua de las publicadas en el libro  Joarilla  de las Matas. Memoria fotográfica de un Siglo, en el verano de 2014. También ha sido y es una de las que más admiración ha causado entre las personas que la han visto. Y no solo por la antigüedad de la misma, sino también por lo que representa y cómo se representa.
La foto figura ya en algunos trabajos realizados sobre la educación y la escuela, sobre todo rural, en al pasado siglo XX. Bueno, esta y oras imágenes de las que  publicamos en el libro  sobre este tema.
Y  aunque como se dice, una imagen vale más que mil palabras, por mi parte no me resisto a hacer un breve comentario sobre ella. Cada cual, no obstante, pude también pensar o  expresar lo que crea conveniente.
“Más de 40 niños con su maestro D. Onofre  junto a la pared y delante de una de las ventanas de la antigua escuela de Joarilla.  Y, aunque todos tienen el mismo corte de pelo, pues esto dependía del peluquero que entonces hubiese en el pueblo, no todos visten del mismo modo en la fotografía. Una gran parte llevan el blusón, variado por cierto, que vestían para  estar en clase. Y otros parece que llevan chaqueta y hasta se ve a uno con traje de marinero, como los que  se usaban al hacer  la Primera Comunión.
Todos están con los ojos puestos en la misma dirección, la del fotógrafo que les enfoca con su cámara.
Sobre el calzado que llevan no podemos opinar, pues apenas se ve el de los que están sentados en la primera fila. Parece que son botas muy originales lo que algunos llevan. 
Su colocación para la foto es perfecta, destacando en el centro y en la parte superior la figura de D. Onofre el maestro , que allá por 1900, el último año del siglo XIX, quiso fotografiarse con sus alumnos, para que ahora los podamos ver  nosotros, y también  admirar, como ocurre con muchas otras imágenes del pasado.

lunes, 9 de enero de 2017

La imagen de hoy: El burro de Niceto.


Niceto con su burro preparado para pasear tres niños.
Antiguamente había más animales de raza asnal, popularmente llamados burros,  en todos los pueblos. También en Joarilla de las Matas. Y es que este animal, paciente y tranquilo, servía para muchas cosas. En verano para trillar, él solo, o acompañado de otro animal; con él se llevaba la comida a los que estaban en el campo, trabajando durante todo el día; sobre él el dueño visitaba sus tierras, viñedos y demás posesiones a lo largo del año;  con él algunos realizaban viajes a pueblos cercanos;  y también hay que decir, como vemos en la imagen, que el burro servía para pasear a los niños, aunque a veces estuviesen acompañados de personas mayores.
En la imagen vemos a tres niños, seguro que nietos de Niceto, dispuestos a  dar un paseo sobre  el burro de su abuelo. Y seguro que se lo pasaron muy bien. Para ellos no dejaba de ser una diversión o entretenimiento, a falta de caballitos y otros juguetes con ruedas y hasta motorizados, que no se conocían y que tardarían mucho en llegar, como regalo de Reyes, al pueblo.

viernes, 6 de enero de 2017

La imagen de hoy: Poner la lumbre.



Tía Anselma con la canasta llena de paja.
Por los años 50 del siglo pasado, e incluso antes, en los pueblos y no tan pueblos en los que se cultivaban cereales, tras la trilla y obtención del grano, la paja se recogía el pajar, de cual se iba sacando para alimentar  a los animales, junto con el pienso, pero también para uso doméstico como combustible en las cocinas que había, por entonces, en todas las casas. Por eso todas las mañanas una de las primeras tareas, casi siempre de la mujer, era poner la lumbre, fundamentalmente con paja y unos palos que ayudasen a una mejor combustión. Junto a la lumbre se colocaba el pote metálico con agua que estaría caliente durante todo el día. Y también alguno de los pucheros con la comida, sobre todo las legumbres, que se irían cociendo lentamente a lo largo de la mañana.
La lumbre daba calor a la cocina o al lugar en el que estuviera colocada. No lejos de ella solía haber una mesa camilla y alacenas o armarios con los útiles domésticos necesarios.
En esta imagen de Joarilla de las Matas, publicada en el libro Memoria Fotográfica de un Siglo, vemos a la tía Anselma saliendo del pajar con la canasta llena de paja para poner la lumbre en la cocina de su casa.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Retratos Escolares.



Allá por los años 40 y 50 del siglo pasado, e incluso antes, en casi todas las escuelas se hacían retratos  a los alumnos y alumnas. Para ello se colocaba al fondo un mapa y ellos sentados en la mesa o pupitre con un libro en las manos. El uso  del mapa estaba  bastante extendido, de ahí que sean muchas las fotos que lo tienen. Con el paso del tiempo el mapa fue sustituido por una estantería de biblioteca, como se puede ver en algunas imágenes. Los retratos se hacían individualmente, pero también en grupos de dos o tres. Sobre todo solían agruparse, si de trataba de hermanos o parientes. No dejaba de ser  esto un recuerdo familiar, que ocuparía lugar preferente en los domicilios.
Por este tipo de fotos podemos ver y conocer la forma de vestir y de peinarse. También como eran los mapas, los pupitres y otros útiles de la escuela.  En nuestra provincia de León,  como en las demás, habrá muchos retratos escolares antiguos, que nos ayudarán a conocer  aspectos distintos de cada lugar. A ver si podemos ver más retratos escolares de las distintas comarcas leonesas. Estas fotos forman parte del libro Joarilla de las Matas. Memoria Fotográfica de un Siglo que publicamos en el verano del año 2014.


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Cesar, alcalde de Joarilla y su familia. Imágenes del Pasado.


Cesar con su mujer en Joarilla.
D. Florencio y su mujer con Benita y otros miembros d la familia.
D. Florencio y su mujer en el corral de su casa de Joarilla.

Entre las muchas fotografías que nos dejaron para la publicación del libro Joarilla de las Matas. Memoria Fotográfica de un Siglo, están estas en las que aparece Cesar, que fue alcalde del pueblo y algunos de sus familiares. La verdad es que, el verlas de nuevo, me han situado y recordado el pasado. Y es que D. Florencio, el padre de Cesar, era el médico de Joarilla y lo fue casi toda su vida profesional. Lo mismo que mi padre que era el practicante y en muchas ocasiones trabajaban o iban a trabajar juntos a las casas del pueblo o de los otros pueblos del Ayuntamiento, Valdespino Vaca y San Miguel de Montañán. Y lo solían hacer casi siempre andando, a no ser que hubiese alguna urgencia y el que les avisaba les llevaba en algún tipo de vehículo.
Cuando alguien enfermaba allí estaba rápidamente D. Florencio para atenderle y si era necesario algún tipo de cura o inyecciones al poco tiempo acudía el practicante. Y al día siguiente y los demás días, hasta su curación, la visita era como obligada por parte de ambos. Solo cuando ya estaba bien dejaban de visitarlo. Eso era ser de verdad médico de cabecera o de familia. Toda la gente estaba contenta con su médico y practicante. Ahora toda ya ha cambiado y son más las exigencias y también las quejas si faltan las atenciones. Pero es que el médico y el practicante vivían en el pueblo y convivían con los vecinos, para bien y para mal.
Al tener tres pueblos, los que forman el Ayuntamiento, todos los días o casi todos tenían que hacer el recorrido de uno a otro, para atender o visitar a los enfermos. Y casi siempre lo hacían  a pie, como si de un paseo diario se tratase. Tampoco están muy distantes los tres pueblos entre sí. Recuerdo que mi padre tuvo una bicicleta de las de barra y más adelante y durante un tiempo una moro GAC. Por último, ya mayor, ni moto ni bicicleta, todo el recorrido lo hacía a pie.
Cesar, uno de los hijos de D. Florencio, regresó al pueblo, ya casado, después de algunos años fuera. Y llegó a ser alcalde del Ayuntamiento. Se preocupaba de que las cosas estuviesen bien, incluso fomentó el deporte del futbol, de ahí que aparezca en alguna foto junto al equipo de Joarilla, en el que también está Raúl el árbitro y algunos jugadores suplentes.
Cesar cuando era alcalde de Joarilla, con el equipo de futbol y el árbitro Raúl.
Niños y jóvenes afiicionados al futbol en la eras de Joarilla de las Matas.